Guaymas, Sonora
Las sardinas, por naturaleza, contienen omega-3, calcio, hierro y proteínas, como ocurre con la mayoría de los pescados azules. Al enlatarlas, se utiliza un proceso de conservación que ayuda a mantener muchas de sus cualidades. Puede haber diferencias con las sardinas frescas, pero ambas opciones funcionan muy bien en recetas distintas: las frescas para preparaciones al momento y las enlatadas para platillos prácticos y accesibles.
Las sardinas frescas tienen su encanto para prepararlas al momento: a la plancha, al horno o asadas, perfectas para una comida que se cocina ahí mismo. Pero las sardinas enlatadas tienen otra magia: son prácticas, listas en segundos y con un sabor que ya viene equilibrado desde el proceso de conservación. No necesitas limpiar, desespinar ni cocinar; simplemente abres la lata y tienes un ingrediente con sabor estable, textura suave y mil posibilidades para recetas rápidas, frías o incluso tibias.
Mientras que las frescas requieren tiempo y preparación, las enlatadas te resuelven en minutos: sobre pan, mezcladas con vegetales, en un bowl, en tostaditas, o directo al plato. Las frescas brillan en recetas calientes; las enlatadas tienen ese lado práctico y delicioso que hace que la cocina del diario sea mucho más fácil sin sacrificar sabor.
Una sardina enlatada de buena calidad suele tener una receta corta (a veces con tan solo 4 ingredientes), un aceite o salsa bien definidos y un pescado que se vea entero, firme y con olor suave.
En sardinas Ponto nos caracterizamos por preparaciones simples y cuidadas: variedades en aceite de oliva, aceite de aguacate, aceite vegetal, vegetal picante, así como salsa de tomate y chipotle. Todas destacan por su sabor y olor ligero, espinas suaves e imperceptibles, selección artesanal, acomodo limpio y un perfil sensorial agradable que refleja un proceso bien hecho de principio a fin.
Las sardinas enlatadas no suelen requerir conservadores añadidos, ya que el proceso de enlatado y el sellado hermético permiten que el producto se mantenga estable de manera natural. En el caso de sardinas Ponto, nuestras recetas no incluyen conservadores ni aditivos; el proceso térmico y el medio de cobertura —aceite o salsa— son suficientes para conservarlas en buen estado.
Sí puedes calentarlas, pero no dentro de la lata, incluso si es de aluminio. Las latas no están diseñadas para microondas ni para calentarse directamente en la estufa. Lo ideal es pasar el contenido a un sartén o a un recipiente apto para microondas para calentarlas de manera segura.
Las sardinas enlatadas se conservan gracias a un proceso de esterilización y sellado hermético, por lo que no llevan “fecha de caducidad” tradicional, sino fecha de consumo preferente. Según la normativa mexicana (SCFI/SSA 2010), esta fecha indica el periodo durante el cual el producto mantiene sus características de calidad si se almacena bajo las condiciones recomendadas.
Las sardinas enlatadas pueden permanecer estables por varios años mientras estén sin abrir, pero siempre se debe revisar la fecha impresa en la lata y almacenarlas en un lugar fresco y seco.
Una vez abiertas, guárdalas en un recipiente hermético en la nevera y consumirlas en 1 a 2 días. No las dejes en la lata original, ya que puede alterar el sabor.
Hoy en día, muchas sardinas enlatadas se fabrican con envases que utilizan recubrimientos modernos libres de BPA, ya que la industria ha ido migrando hacia alternativas más limpias y actualizadas. El BPA (Bisfenol A) se empleó durante muchos años como recubrimiento interno en latas de alimentos, pero con los avances en materiales y procesos, es cada vez más común encontrar empaques sin este compuesto.
En el caso de Ponto, nuestras latas son libres de BPA y están hechas de aluminio 100% reciclable. Se producen en instalaciones que utilizan recubrimientos sin BPA añadido y materiales que pueden reciclarse indefinidamente sin perder sus propiedades. Esto permite contar con un envase limpio, moderno y diseñado para proteger el producto y mantener su calidad.